¿Qué probabilidades hay de que haya una catástrofe?
La metodología que uso para prepararme
En este artículo veremos si realmente tiene sentido prepararse para una catástrofe o si, por el contrario, es una paranoia de unos locos
El objetivo de este artículo es mostrarte una metodología para que puedas decidir ante qué sucesos debes prepararte y ante cuáles no, así como, para aquellos que hayas decidido que sí, qué es lo mínimo que debes «tener» o «saber hacer» para que tu familia esté preparada y protegida.
Introducción
Para empezar nuestro análisis y saber de lo que estamos hablando, debemos definir con precisión y distinguir entre lo que es una catástrofe, lo que es una crisis, lo que es un desastre, una emergencia, un colapso total e incluso un cataclismo. En este artículo puedes ver una definición detallada de cada uno de estos términos.
Por otro lado, tengamos también presente que, aunque pudiésemos hacer un cálculo exacto de la probabilidad de cada uno de dichos sucesos, la decisión de qué hacer es muy personal. Una persona puede pensar que un 1% de probabilidad es suficiente para tomárselo en serio y realmente tomar alguna acción, mientras que otra solo lo consideraría si la probabilidad de ese mismo suceso está por encima del 20%, por poner un ejemplo.
Es más, una persona puede pensar que aunque la probabilidad de una catástrofe sea baja, puede merecer la pena prepararse ante ella dadas las consecuencias devastadoras en caso de producirse. Mientras que quizá para otro suceso más probable, la misma persona valore no hacer nada por tener unas consecuencias mucho menos graves. Si te fijas, probabilidad y gravedad suelen tener una relación inversa.
Por otro lado, la ocurrencia de un suceso de este tipo en mi entorno, no tiene por qué implicar necesariamente que me afecte a mi o a mi familia, por lo que hay que valorar también este punto.
Además, cada tipo de suceso (una inundación, un incendio, un huracán, etc.) puede tener probabilidades muy diferentes. Incluso un mismo suceso (por ejemplo un huracán) puede ser más probable en una zona geográfica que en otra. Es más, puede ser más probable en una familia que en otra, por ejemplo, a causa del estilo de vida de cada una de ellas.
Por si fuera poco complicado, el factor tiempo interviene también en la ecuación. Un suceso puede ser relativamente habitual pero quizá no es probable que dure varias horas o días (pensemos por ejemplo en un apagón eléctrico). Pero el tiempo también condiciona la gravedad: un suceso determinado puede ser leve si dura unos minutos, pero convertirse en muy grave si dura varios días.
Considerando todos estos factores, ya te estarás dando cuenta de que no vamos a poder dar una respuesta concreta a la pregunta planteada en el título de este artículo. Sin embargo, sí te daremos unas pinceladas para que tú mismo puedas valorar si merece la pena o no prepararse para uno u otro suceso.
Posibles sucesos y sus consecuencias
En realidad, el suceso en sí mismo puede no ser importante. O, al menos, no tan importante como creemos. Realmente lo que nos debe preocupar son las posibles consecuencias de dicho suceso.
Siguiendo con nuestro ejemplo del apagón eléctrico, lo grave realmente son sus consecuencias: la imposibilidad de utilizar el ascensor, la comida que se echa a perder en la nevera, la imposibilidad de contactar con nuestros seres queridos o los servicios de emergencias, la ausencia de luz y calefacción, etc.
Por tanto, según la metodología que nosotros utilizamos y que te proponemos aquí, es para estas consecuencias para las que tenemos que buscar una solución mientras no se resuelve (por nosotros o por las autoridades correspondientes) el suceso que las ha provocado.
Metodología para preparación en 4 puntos
1
Listado de Sucesos
Hacer una lista de posibles sucesos que nos pueden afectar y ordenarla por prioridades. En esta página tienes una relación de todos los sucesos que estudiamos en familiasuperviviente.com
Para cada uno de dichos sucesos y según dicho orden de prioridades, empezaríamos un estudio detallado sobre:
2
Riesgos
Para cada suceso, analizar cómo minimizar los riesgos de que ocurra
3
Consecuencias
Para cada suceso, analizar las consecuencias en caso de que ocurra
4
Preparación
Preparación propiamente dicha. Para cada suceso, analizar cómo vamos a prepararnos para contrarrestar dichas consecuencias
familiasuperviviente.com
Veamos con más detalle cada uno de los cuatro puntos.
1) Listado de Sucesos
Como hemos visto más arriba, para hacer este listado y priorizarlo valoramos (del 1 al 9) todos los puntos sobre los que ya hemos hablado y que recordamos aquí:
-
- Probabilidad de que suceda el evento en nuestro entorno:
- se trata de estimar la probabilidad de que un evento determinado suceda en mi entorno y/o a familias en situación similar a la mía, pero considerando solo el evento en sí mismo sin tener en cuenta nuestra preparación o estilo de vida concretos (que tendremos en cuenta en el último punto); nosotros pensamos en ello en términos del numero de veces que sucede o ha sucedido el evento y la tendencia que tiene
- la valoramos con las siguientes puntuaciones: 9 = Muy Alta, 7 = Alta, 5 = Media, 3 = Baja, 1 = Muy Baja
- Gravedad del mismo:
- aquí estimaremos la gravedad del suceso en términos de cómo nos afectarían sus consecuencias si sucediera (fallecimiento, lesión física o psicológica grave, pérdida de nuestras posesiones y medio de vida, etc.); además, debe considerarse el número de personas afectadas ya que si son pocas, el resto de la población puede absorber las consecuencias sin problemas pero si es mucha, se podría desencadenar una reacción en cadena pudiendo llegar a colapsar todo
- la valoramos con las siguientes puntuaciones: 9 = Muy Grave, 7 = Grave, 5 = Media, 3 = Leve, 1 = Muy Leve
- Afectación:
- aquí valoraremos el impacto para mi familia, es decir, que si incluso ocurriendo, me afectaría a mí o no, según la zona concreta en la que vivimos, el colectivo al que pertenecemos o el estilo de vida que llevamos; la pregunta que tenemos que hacernos es ¿tenemos en mi familia alguna característica que haga potenciar o anular el efecto de dicho evento?
- lo valoramos con las siguientes puntuaciones: 9 = Muy Alta, 7 = Alta, 5 = Media, 3 = Baja, 1 = Muy Baja
- Probabilidad de que suceda el evento en nuestro entorno:
Con estos tres criterios, para cada evento obtenemos una nota (entre 1 y 729) resultado de multiplicar las tres anteriores, que nos permite hacer una lista ordenada de mayor a menor prioridad.
Una vez tenemos la lista, podemos trabajar de dos formas:
-
- Podemos marcarnos un umbral por debajo del cual descartaremos llevar a cabo acciones. De esta manera, no tomaremos ninguna medida para los últimos eventos de la lista (los menos prioritarios). Eso no quiere decir que los descartemos para siempre, pero nuestra prioridad será protegernos ante aquello que consideramos más relevante según nuestra situación y, quizá en el futuro, si ya tenemos lo básico cubierto, podamos abordar los sucesos más singulares o menos prioritarios para nosotros.
- Podemos decidir abordarlos todos pero poco a poco y empezando por los de más impacto y, por tanto, más prioritarios para nosotros (los primeros de la lista).
En el caso de familiasuperviviente.com, entendemos la preparación como algo que forma parte permanente de nuestras vidas y, por tanto, como una actividad continua y a largo plazo. Además, lo que hoy en mi vida normal es un suceso de bajo impacto, mañana puede cambiar y subir de prioridad (por ejemplo, la probabilidad de sufrir un tsunami subirá automáticamente si decido irme de vacaciones a Tailandia). Por tanto hemos preferido seguir la segunda de las formas descritas, sabiendo que llevará tiempo pero que finalmente tendremos contemplados todos los casos, por poco probables que sean a priori.
Es importante señalar que, dado que todo cambia y evoluciona constantemente, en ambos casos también debe existir una rutina periódica de revisión y mejora de la estrategia que se haya desarrollado.
Para los siguientes puntos tomaremos como ejemplo la pérdida de fluido eléctrico que hemos venido hablando más arriba.
2) Minimizar los riesgos
Para empezar, como siempre aconsejamos, nuestro entrenamiento debe poder permitirnos haber cogido el hábito de reconocer los riesgos de cualquier situación y tratar de evitarlos. En el caso del apagón eléctrico que nos ocupa, por ejemplo tendríamos que tener las siguientes precauciones:
-
- que nuestra instalación eléctrica sea moderna, con todas las protecciones a que obliga la normativa y esté en buen estado
- no realizar por nuestra cuenta trabajos eléctricos si no estamos capacitados para ello o no sabemos muy bien lo que estamos haciendo
- proteger adecuadamente los enchufes de casa (sobre todo si hay niños pequeños)
- no enchufar aparatos eléctricos en mal estado
- no enchufar aparatos de una potencia superior a la permitida por nuestra instalación
- cortar la luz inmediatamente si observamos humo en alguna parte de la instalación, huele a quemado o se está calentando por encima de lo normal
Obviamente hay riesgos que no están en nuestra mano y para los que no tiene sentido preocuparse, por ejemplo un corte de fluído eléctrico por mantenimiento de la compañía eléctrica o debido al incendio de la subestación eléctrica que da servicio a nuestra población. Así que tengamos en cuenta solo aquello que podamos controlar.
¡Ojo!. Que no debamos preocuparnos por aquello que no esté bajo nuestro control no significa que no debamos prever cómo contrarrestar sus consecuencias.
3) Análisis de las consecuencias
Para un apagón de unos minutos, las consecuencias prácticamente serán insignificantes o incluso nulas. Sin embargo, el mismo suceso, pero de mayor duración, puede tener consecuencias dramáticas, como ya hemos mencionado más arriba en este artículo. Digamos que a partir de las 24 horas por ejemplo (este sería mi umbral de preocupación, aunque aquí cada uno puede tener el suyo) ya tendríamos que tener pensado cómo vamos a resolver los problemas que se nos van a ocasionar.
En nuestro ejemplo, dichos problemas serían:
-
- falta de luz
- pérdida de la calefacción o el aire acondicionado (en el caso de que estas sean eléctricas)
- no podremos cocinar, si nuestra cocina es eléctrica
- la comida de la nevera y del congelador empezarán a estropearse
- puede que no nos funcione internet ni el resto de nuestras comunicaciones
- no podremos cargar nuestros dispositivos electrónicos
- no funcionará la televisión ni la radio
También tendríamos que considerar si el apagón es local (solo me afecta a mí y a mi comunidad más directa) o es generalizado, en cuyo caso prácticamente todos los servicios (privados y públicos) estarán gravemente afectados y nos impactará de manera mucho más significativa. Nos sorprendería saber el enorme grado de dependencia que tenemos de la electricidad como sociedad. Tan solo pensemos en que todos nuestros ordenadores, dispositivos, etc. y todos los centros de datos de las empresas no funcionarán sin ella y, por tanto, los servicios que estas prestan tampoco lo harán.
Si considerásemos esta situación, nuestra lista de consecuencias sería mucho mayor que tan solo los 7 puntos mencionados arriba.
4) Preparación
Ahora se trata de, para cada consecuencia, estimar la afectación y prever cómo vamos a suplirla.
Y en este punto podemos llegar tan lejos (o tan cerca) como queramos o, mejor dicho, según el riesgo que estemos dispuestos a asumir y el coste que estemos dispuestos a gastar. Como en todo, podemos intentar llegar a protegernos al 99% (nunca lo estaremos al 100%) pero a un coste muy elevado, o bien, marcar un objetivo más modesto a un coste más razonable, siempre valorando el equilibrio entre el coste y el beneficio.
Lo importante es que seamos conscientes de ello y, decidamos lo que decidamos, no se haya dejado al azar.
En el caso que nos ocupa, una «lista de la compra» razonable para cubrir los riesgos de un apagón de unos 3 días sería la descrita a continuación.
¿Por qué he elegido 3 días y no 1 ó 30? Sencillamente es mi hipótesis de partida. Hasta 1 día sin electricidad no llevaría a cabo ninguna acción especial y a partir del tercero la inversión necesaria sería demasiado costosa, teniendo en cuenta la baja probabilidad de que eso suceda en España, mi país de residencia. Pero aquí cada uno puede realizar la hipótesis que considere más conveniente.
Vamos con la lista:
-
- Linternas y pilas
- Mantas, ropa térmica (no aconsejamos hacer fuego en casa). Disponer de cerramientos de buena calidad que aislen tanto del frío como del calor
- Alimentos preparados o sin necesidad de preparación (no aconsejamos hacer fuego en casa). Haber tenido la precaución de disponer de una cocina mixta, con fuentes de energía diversificadas (gas y eléctrica, por ejemplo)
- Cargadores solares, dinamo
- Receptor de radio a pilas y pilas para la radio
- Manta ignífuga
- Powerbank (batería recargable portátil)
Para una situación más extrema ya tendríamos que pensar en añadir otro tipo de equipamiento como una emisora de radio, un grupo electrógeno (si no individual, sí para la comunidad) con reservas de combustible, etc.
Por último, mencionar que un análisis más a fondo de cada escenario debería añadir, aparte de los cuatro pasos expuestos, también un estudio de qué hacer durante y justo después de cada suceso, aspectos ambos que no son objeto de este artículo.
Entonces ¿hago algo para prepararme o no merece la pena?
Para responder a esta pregunta tenemos que considerar no solo la probabilidad de verme afectado por un suceso determinado, sino también las consecuencias que se deriven de dicho suceso. Aunque, como decíamos en la introducción, cada uno tenemos puesto el umbral en un punto distinto y, por tanto, esta es una decisión muy personal.
El objetivo de este artículo no es más que mentalizarte de la conveniencia de prepararte para las situaciones que creas más probables que te puedan afectar y enseñarte una metodología para ello. Sobre todo si estás empezando, no tiene sentido prepararte para absolutamente todo lo que pueda ocurrir, ni mucho menos para la peor situación posible, como podría ser una guerra nuclear o un colapso social total.
Más bien al contrario, si estás empezando, analiza poco a poco dichas situaciones y trata de poner los medios para minimizar sus consecuencias. Con el tiempo, podrás prepararte para sucesos más graves que, ya te anticipo, requerirán mucha inversión y quizá la tenencia de equipamiento defensivo. Piensa que en una situación real donde falta de todo, mucha gente matará por sobrevivir. Y en ese escenario, tendrás que defender a tu familia con todos los medios a tu alcance. Pero como te decíamos, este no es el objetivo de este artículo.