¿Te has planteado alguna vez el problema de la contaminación del agua y el tipo de agua que bebéis en casa?

No es así en todos los países o zonas del planeta pero, en los más desarrollados, estamos acostumbrados a disponer del agua cuando la necesitamos. Con el simple gesto de abrir el grifo, veremos correr un chorro de agua aparentemente limpia y directamente apta para nuestro consumo.

Lo más probable es que esto siga siendo así, al menos la mayor parte del tiempo. Pero casi nadie se plantea nunca qué pasaría si esto deja de ser así en algún momento. Ya sea por la contaminación natural de los acuíferos, por vertidos o por actos terroristas o de sabotaje sobre nuestras plantas depuradoras, la contaminación de las aguas puede constituir un problema muy importante de salud pública que hay que prever con antelación.

Como solemos decir en Familia Superviviente, cuando el problema está encima ya es demasiado tarde para reaccionar, Los productos estarán agotados desde el primer día y no podremos conseguir una solución seguramente en meses.

1) El agua

El agua pura (cuya fórmula química es H2O) es una sustancia química inorgánica, transparente, insípida, inodora y (prácticamente) incolora. Sin embargo, el agua que encontramos en la naturaleza suele contener algunos minerales disueltos, lo que puede darle algo de color o sabor.

El agua constituye el componente principal de la hidrosfera de la Tierra y de los fluidos de todos los organismos vivos conocidos. De hecho, el agua es vital para todas las formas de vida conocidas ya que, aunque no proporciona directamente energía ni micronutrientes orgánicos, sí facilita su transporte a las células, además de facilitar otros procesos imprescindibles para la vida.

El agua, dependiendo de las condiciones de temperatura y presión donde se encuentre, puede estar en estado sólido (hielo), líquido (agua) o gaseoso (vapor).

El agua cubre alrededor del 70% de la superficie de la Tierra, principalmente en mares y océanos. También hay pequeñas cantidades de agua subterránea (constituyen el 1,7 % del total), así como en los glaciares y los casquetes polares (otro 1,7 %). El agua se mueve continuamente a través del «ciclo del agua», evaporándose de las superficies, condensándose y, finalmente, precipitando en forma de lluvia para llegar luego al mar e iniciar el proceso de nuevo.

El agua juega un papel importante en la economía mundial. Aproximadamente el 70 % del agua dulce utilizada por los seres humanos se destina a la agricultura. El agua es un excelente disolvente para una amplia variedad de sustancias tanto minerales como orgánicas y, como tal, se usa ampliamente en procesos industriales.

A pesar de que por las cifras que acabamos de mostrar puede parecer que hay agua abundante en la tierra, en realidad el agua es un recurso escaso.

Sólo el 2,5% es agua dulce y por tanto, apta para el consumo y otras actividades humanas. Además, de dicho porcentaje, sólo un tercio está disponible de forma líquida, encontrándose fundamentalmente en acuíferos (depósitos subterráneos de agua) (el 99%) y lagos, ríos o embalses (el restante 1%). Éstos son los principales lugares desde los que nos abastecemos los seres vivos terrestres.

Para terminar de complicarlo, dicha cantidad de agua potable está muy desigualmente repartida a lo largo de la geografía terrestre. Este hecho hace que haya países con recursos hídricos sobrantes, mientras que otros no tienen lo suficiente para sus necesidades más básicas. Más información en este artículo sobre el agua en el mundo.

2) Principales causas de la contaminación del agua

El agua es tan importante para el ser humano que nosotros mismos estamos constituídos por un 65%-75% de agua en nuestro organismo. Para mantener nuestro equilibrio hídrico, necesitamos consumir entre 2 y 3 litros de agua al día.

Si consumimos aguas contaminadas, antes o después nuestro cuerpo y nuestra salud se van a resentir. A lo largo de la historia, el agua ha sido fuente de transmisión de enfermedades e incluso epidemias, ya que, de no ser tratada, puede contener microorganismos, productos químicos y metales pesados, muy perjudiciales para nuestra salud.

Como acabamos de decir, la contaminación del agua se produce cuando sustancias dañinas (generalmente productos químicos o microorganismos), contaminan arroyos, ríos, lagos, océanos, acuíferos, manantiales, etc. degradando la calidad del agua y volviéndola tóxica para los seres humanos y el medio ambiente en general.

Dependiendo del origen del agua, podemos tener unos tipos de contaminación del agua u otros. A continuación vamos a ver las que afectan más directamente al consumo humano.

2.1) Agua subterránea

Cuando la lluvia cae y se filtra en las profundidades de la tierra, llenando las grietas, hendiduras y espacios porosos de un acuífero, se convierte en agua subterránea, uno de nuestros recursos naturales menos visibles pero más importantes, como vimos en el punto 1.

El agua subterránea se contamina cuando los contaminantes (desde pesticidas y fertilizantes hasta desechos de vertederos, sistemas sépticos, etc.) llegan a un acuífero y lo vuelven inseguro para el uso humano.

Eliminar los contaminantes del agua subterránea es muy difícil y costoso. Una vez contaminado, un acuífero puede quedar inutilizable durante décadas o incluso siglos. El agua subterránea también puede propagar la contaminación lejos de la fuente contaminante original a medida que se filtra en los arroyos, lagos y océanos.

2.2) Aguas superficiales

Cubriendo alrededor del 70% del planeta, el agua superficial es lo que llena nuestros océanos, lagos y ríos, aunque sólo un porcentaje muy pequeño de ésta es agua dulce. Sin embargo, gran parte de nuestros ríos, lagos y arroyos están contaminados y no son aptos para nadar, pescar o beber. Los principales contaminantes acuáticos en este caso son:

  • La contaminación por nitratos y fosfatos debido a los desechos agrícolas y la escorrentía de fertilizantes es el principal tipo de contaminación en estas fuentes de agua dulce.
  • Las descargas de basuras, desechos municipales e industriales también contribuyen con su parte de tóxicos.

No es objeto de este artículo que trata sobre el agua, pero queremos mencionar también la contaminación que sufren los mares y océanos y, por tanto, gran parte del pescado que consumimos.

El 80% de la contaminación marina se origina en la tierra, ya sea a lo largo de la costa o tierra adentro. Y es debida a contaminantes tanto químicos como de metales pesados y plásticos, que ​​son transportados desde granjas, fábricas y ciudades por arroyos y ríos hacia nuestras bahías y estuarios y, desde allí, hacia el mar.

2.3) Fuentes puntuales

Cuando la contaminación se origina en una sola fuente, se denomina contaminación de fuente puntual. Los ejemplos incluyen aguas residuales vertidas (legal o ilegalmente) por una fábrica, refinería, central eléctrica, vertedero, plantas desalinizadoras o plantas de tratamiento de aguas residuales urbanas, así como la contaminación por fugas en sistemas sépticos, derrames de productos químicos, etc. Si bien la contaminación de fuente puntual se origina en un lugar específico, puede afectar kilómetros de vías fluviales y océanos.

2.4) Fuentes no puntuales

La contaminación de fuentes no puntuales es la contaminación derivada de fuentes difusas. Estos pueden incluir escorrentía agrícola o de aguas pluviales o escombros arrastrados a las vías fluviales desde la tierra. La contaminación de fuentes difusas suele ser la causa principal de la contaminación del agua pero es difícil de regular, ya que no hay un único culpable identificable.

3) Consecuencias de la contaminación del agua

¿Y cuáles son las consecuencias de la contaminación del agua sobre la salud humana? Digámoslo sin rodeos: la contaminación del agua mata.

De hecho, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la contaminación del agua potable provoca más de medio millón de muertes al año, sólo por diarrea. Pero aunque no te mate, el agua contaminada también puede hacerte caer enfermo. Y mucho.

Cada año, el agua contaminada provoca enfermedades a unos mil millones de personas. Y las comunidades de menores ingresos corren un riesgo desproporcionado porque sus hogares suelen estar más cerca de las industrias más contaminantes.

Los patógenos transmitidos por el agua, en forma de bacterias y virus que causan enfermedades a partir de los desechos humanos y animales, son una de las principales causas de enfermedades por el agua potable contaminada. Las enfermedades que se transmiten por el agua insalubre incluyen el cólera y la fiebre tifoidea. Incluso en las naciones ricas, los vertidos accidentales o ilegales de las instalaciones de tratamiento de aguas residuales, así como la escorrentía de las granjas y las zonas urbanas, aportan patógenos nocivos a las vías fluviales.

La presencia de plomo, metales pesados (arsénico, mercurio, etc.) o de contaminantes químicos (pesticidas y fertilizantes de nitrato, por ejemplo) pueden causar problemas de salud como cáncer, trastornos hormonales, hepatitis, alteración de la función cerebral, etc. Y otros que, por ser menos graves, no hay que desestimarlos, como erupciones en la piel, conjuntivitis o infecciones respiratorias.

4) Cómo protegernos del agua contaminada

Antes de entrar a ver cómo podemos protegernos a nosotros y nuestra familia de la contaminación del agua, veamos cómo podemos evitarla.

Es cierto que cada uno de nosotros individualmente no somos los mayores contaminantes, podemos echar la culpa a las industrias mencionadas en los apartados anteriores. Sin embargo, si todos aportamos nuestro granito de arena, también podremos contribuir a minimizar el problema. Entre las medidas para disminuir la contaminación de la tierra y con ella, la del agua que consumimos, están:

  • Desecha adecuadamente los químicos, aceites y artículos no biodegradables para evitar que se vayan por el desagüe.
  • Realiza un adecuado mantenimiento del coche para evitar la pérdida de aceite, anticongelante o refrigerante.
  • Si dispones de jardín, considera la posibilidad de diseñarlo para evitar que se produzcan torrentes de agua. Además, evita aplicar pesticidas y herbicidas.
  • No tires medicamentos, toallitas, etc. por el desagüe

Con respecto al tratamiento que podemos hacer del agua para nuestro propio consumo, vamos a ver dos casos:

  1. para emergencias o situaciones de supervivencia, puedes consultar este artículo que habla de cómo purificar el agua en situaciones de emergencia.
  2. para el resto de casos (tratar el agua en casa), puedes consultar este artículo y seguir leyendo.

Filtros de agua para casa

4.1) Filtros de agua

Los filtros son elementos físicos por los que se hace pasar el agua de manera que, gracias a sus pequeños poros, el agua pasa pero la materia en suspensión queda atrapada y por tanto el agua queda limpia de sus partículas sólidas. Puedes encontrar algunos aquí.

Algunos de ellos tienen la malla tan pequeña, que consiguen retener partículas menores de 1 micra de tamaño. Eso quiere decir que retienen no sólo materia inerte, sino también algunos virus y bacterias. Sería el caso de los filtros de ósmosis inversa o ultrafiltración.

4.2) Purificación del agua

Las técnicas de purificación del agua son complementarias de las de filtrado. De hecho, se aconseja primero eliminar las partículas sólidas en suspensión y luego acabar con los patógenos mediante procedimientos de purificación. Éstos pueden ser de diversos tipos:

  • carbón activado
  • lámpara de rayos ultravioleta
  • cloración