En ocasiones asociamos una inundación al desbordamiento de un río o a unas lluvias intensas. Y es cierto que en ambos casos se pueden producir inundaciones muy graves. Sin embargo, como veremos a continuación hay también otras causas que pueden producir inundaciones.

Cualquiera que sea el origen, lo que está claro es que, principalmente si vivimos o vamos a desplazarnos a una zona de riesgo, tenemos que tomar las precauciones necesarias para que no vaya más allá de una pequeña (o gran) mojadura.

1) Inundaciones de ríos

Si vives cerca de un río o arroyo sabes que es relativamente normal la subida y bajada de los niveles del agua. Y muchas veces no hay problema por ello. Sin embargo, es prudente confirmar río arriba, que el río transcurre por su cauce normalmente, sin sobrepasar sus orillas. En dicho caso, las zonas más bajas corren grave riesgo de inundación.

Algunas veces, simplemente una lluvia persistente, las tormentas eléctricas o el exceso de deshielo en primavera pueden dar lugar a inundaciones graves.

También tienen riesgo de inundación las zonas aledañas a cauces de ríos bloqueados por el hielo o los escombros.

2) Inundación Costera

Las personas que viven cerca de las costas están entrenadas para mirar la luna, el barómetro y los mapas meteorológicos.

Las mareas más altas ocurren durante las lunas nueva y lunas llenas, cuando la gravedad combinada del sol y la luna más atraen las aguas de los mares y océanos. Si combinamos estas grandes mareas con bajas presiones atmosféricas, humedad y viento, tenemos las condiciones perfectas para las inundaciones costeras.

3) Incendios

Como si los incendios forestales de verano no fueran lo suficientemente dañinos, a menudo provocan una segunda ola de destrucción en forma de inundación.

Cuando un pequeño monte o una montaña ha sufrido los efectos del fuego, las normalmente inofensivas aguas de lluvia se deslizan por las zonas quemadas arrollando carreteras, edificios y todo lo que pillan a su paso, en forma de inundaciones muy violentas de color marrón oscuro y negro. También ocurre que los restos del incendio bloqueen los cauces de los ríos o los desagües, provocando inundaciones en las zonas cercanas.

4) Tormentas Marinas

Las inundaciones durante una tormenta ciclónica cerca del mar son extremadamente peligrosas, capaces de inundar grandes regiones costeras. Cuando un huracán toca tierra durante una luna nueva o luna llena, la marea alta, los vientos, las olas y la baja presión atmosférica se combinan para crear inundaciones a alturas prácticamente del nivel del mar.

5) Inundaciones repentinas

Las inundaciones repentinas se caracterizan por presentar torrentes embravecidos de aguas turbias, arrastrando los lechos de los ríos, calles en pueblos o ciudades, cañones en la montaña o zonas desérticas. Barren casi todo lo que encuentran a su paso, incluyendo automóviles, ganado, casas y personas.

Inundaciones 2

Las inundaciones repentinas pueden ocurrir en pocos minutos u horas después de lluvias torrenciales o tras un atasco repentino producido por la presencia de escombros en el río.

6) Inundaciones de interior

Cuando la lluvia o el deshielo excesivo se acumula durante varios días, o fuertes lluvias caen en un corto período de tiempo, zonas alejadas de lagos o ríos que normalmente son seguras, también pueden inundarse. Ello es debido a la subida del nivel freático del agua.

Cuando las fuertes lluvias se convierten en riachuelos, corriendo por las calles, incluso las casas más altas (por ejemplo situadas en una ladera) también son susceptibles de inundarse en las zonas bajas, sótanos, patios, garajes, etc.

7) ¿Qué hacer ante una inundación?

Nunca debemos subestimar la potencia del agua. Recordemos como ejemplo las inundaciones provocadas por la DANA de la región de Valencia en Octubre de 2024. En algunas zonas pasaron en tan solo 30 minutos, de una lluvia prácticamente normal, a tener medio metro de agua cubriéndolo todo.

En esta situación, todo comienza a flotar y a moverse sin control, arrasando todo lo que pilla a su paso y produciendo aplastamientos y ahogamientos. EL resultado son montones de escombros acumulados, calles y carreteras rotas y cortadas, cubiertas de barro y coches y mobiliario público unos encima de otros haciendo la zona intransitable y mostrando escenas dantescas, propias de catástrofes como terremotos incluso atentados, coches volcados, enterrados en el barro y obstruyendo el paso y los accesos a calles y viviendas.

7.1) La Prevención. Antes de que ocurra nada.

Como decimos para todo tipo de catástrofes, lo primero a realizar empieza muchos meses e incluso años antes de que ocurran. Y afortunadamente, a diferencia de otras, esta etapa depende exclusivamente de nosotros, por lo que no tenemos excusa para no prepararnos. Justo cuando nadie está pensando en que algo pueda pasar, es el momento perfecto para empezar a planificarnos. Aprovechemos que, por suerte, una inundación importante no ocurre a menudo, para documentarnos y poco a poco ir haciendo acopio de todo lo necesario para subsistir los primeros días, que serán los más duros. Tenemos tiempo suficiente, así que hagámoslo bien.

Como dice nuestro eslogan, solo estaremos realmente preparados cuando solo dependamos de nosotros mismos. Si estás empezando, esta guía te servirá de referencia.

Por otro lado, debemos ser realistas. No podemos estar preparados continuamente para todo. Nuestro consejo es tener una mentalidad permanente de «alerta», sin dejar de vivir el día a día con normalidad pero, a cada decisión importante a tomar, considerar como una variable más, el riesgo de que pueda ocurrir una catástrofe.

Por ejemplo, una de las decisiones más importantes que tenemos que tomar en la vida es la compra de nuestra vivienda habitual. No todo el mundo está en ese momento vital o a lo mejor no todo el mundo está en condiciones de elegir, pero si ese es tu caso, ten en cuenta la ubicación antes de la compra. Verifica que la zona no sea propensa a desastres climatológicos, o que tenga riesgo de sufrir terremotos. En el caso que nos ocupa, es fundamental verificar que la edificación no esté hecha sobre un cauce o antiguo cauce de un río. Las ramblas son especialmente complicadas. Un piso en altura siempre será más seguro que una casa baja o un chalé. Recuerda que el agua tiende a moverse hacia abajo, buscando el camino más corto y que utiliza zonas por las que ya ha transitado en épocas pasadas.

Para prevenir inundaciones, considera disponer de material impermeable con el que proteger la parte baja de las puertas para que no entre el agua. E incluso hacerte con una bomba de achique si tienes un garaje por debajo del nivel del suelo que pueda quedar completamente inundado.

Intenta tener víveres y equipamiento para 3 o 4 días en que puede que no tengas suministros. Es el tiempo medio que se estima pueda tardar en llegar ayuda externa y necesites subsistir por tu cuenta, con los recursos que ya tengas. En la mayoría de los casos, en ese plazo se empezarán a restablecer los servicios o, al menos, las autoridades habrán encontrado alguna alternativa temporal para ayudar a la población a subsistir. El agua y los alimentos básicos son esenciales, así como el refugio y abrigo.

En muchas ocasiones no dispondrás de luz durante las primeras horas, así que hazte con una buena linterna y con alguna fuente de energía que te permita cargar los equipos electrónicos básicos, como los móviles. Recuerda también que las comunicaciones pueden ser fundamentales para intentar localizar a familiares o para que éstos sepan que estás bien.

Aquí encontrarás 5 de las principales cosas a tener en cuenta para prepararte para una catástrofe y, si quieres más detalle, puedes consultar nuestra guía de supervivencia para los 3 primeros días y el material a tener en cuenta para conseguir un buen kit para emergencias.

7.2) En el momento de la inundación

En la mayoría de los casos, los servicios meteorológicos habrán avisado a la población sobre el riesgo de fuertes lluvias. Si realmente tienen riesgo, incluso desaconsejarán salir a la calle o coger el coche.

Hagámosles caso. Tomemos en serio los avisos de las autoridades.

Siempre es mejor pecar por exceso que por defecto. Reconozcamos que, aunque se tenga información, esta no es perfecta y es casi imposible predecir con completa exactitud, tanto la magnitud, como la hora y las coordenadas geográficas exactas de su aparición. Por tanto ante un aviso así, lo mejor será permanecer en casa y no salir, menos todavía viajar.

Si, aun así, ya te ha pillado, ponte a refugio lo antes posible, a ser posible en un lugar alejado del torrente del agua y elevado. Evita los márgenes de los ríos y súbete a algo que no esté a ras de suelo o pueda ser arrastrado: el tejado de una casa, una terraza o, en último caso, el techo de un coche o un camión, mientras encuentras algo más estable y seguro. Si estás dentro del coche, sal lo antes posible, antes de que se inunde o lo arrastre la corriente.

Si la situación es crítica, ni se te ocurra bajar al garaje a sacar el coche, puede que no tengas tiempo para salir. Y mucho menos en ascensor, si falla la energía, no se abrirán las puertas y quedarás atrapado.

Si ya has sido arrastrado, intenta agarrarte a algo o a alguien que esté a salvo, a la vez que trates de evitar que, objetos a la deriva, puedan golpearte o aplastarte. Si has tenido más suerte y estás viendo a otras personas en esa situación, tiende hacia ellos cualquier objeto al que puedan agarrarse para tirar de ellos. Una cuerda, sábanas e incluso una prenda de ropa pueden servir.

7.3) Después del momento crítico

Si has conseguido sobrevivir, puede que te enfrentes a escenas dantescas. El caos se habrá apropiado de todo. Calles con 1 metro de barro, todo tipo de materiales y coches apilados en las calles, calles cortadas, sin asfalto e intransitables para las personas, mucho menos para el tráfico rodado. En muchos casos verás a personas con necesidad de ayuda, necesidad de ser rescatadas de algún lugar donde estén presas o heridas y que precisen tratamiento médico. En otros casos verás directamente sus cadáveres y no podrás hacer nada.

Probablemente tu primera reacción sea buscar a tus familiares. Salvo que puedas hacer algo por ellos o, una vez que te asegures de que están bien, trata de ayudar a los que tienes más cerca. Otros también lo harán por los tuyos.

Prioriza aquellas personas que estén más graves. Llama pidiendo ayuda y procura, mientras, mantenerles el calor corporal e hidratados. La siguiente prioridad será ayudar a quien esté atrapado y, después, colaborar en la limpieza de la vía pública para que puedan acceder los profesionales de los servicios de emergencias, quienes emplearán medios para ir más rápido con todo lo anterior.

Así que una de las prioridades, como hemos dicho, debe ser facilitar el acceso a los profesionales.

Si quieres ayudar y estás fuera de la zona cero, accede a ella a pié. Aunque sea con la mejor voluntad, mucha gente intentando acceder al lugar puede empeorar la situación, impidiendo el acceso de quienes tiene más medios que nosotros para hacerlo.

Verás que, al menos durante las primeras horas o días, no funcionará nada: no habrá agua potable, no habrá luz, probablemente los alimentos escaseen y mucha gente haya perdido su casa y no tenga ni donde dormir. Así que ayudar a los servicios de emergencia en estas labores y con la distribución de todos los víveres será nuestra siguiente prioridad.

Por último, ten siempre presente los consejos de personas que ya pasaron por ello y que pueden ayudarte.


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