¿Por qué es importante el tema de la conservación de alimentos? Vamos a dar un poco de contexto antes de entrar en materia.

Si sois lectores habituales de nuestra página ya sabéis que, ante una emergencia, tenemos que asegurar al menos lo básico. Y junto con mantener la temperatura corporal, lo más básico es poder respirar, comer y beber (recuerda las reglas de los treses). Para ello disponer de un stock suficiente de agua y alimentos para aguantar hasta que termine la crisis es vital. Una vez que ésta ha empezado ya será tarde para comprarlos. Incluso si las tiendas están abiertas, seguramente no habrá existencias o éstas desaparecerán en los primeros instantes. Así que la mejor alternativa que tenemos es haber hecho los deberes con antelación y disponer de un almacén de víveres en un lugar seguro, normalmente en nuestra propia casa.

Pero para que, llegado el caso, la operativa sea eficaz es necesario que la cantidad almacenada sea suficiente y que esté en buen estado para consumir. Al margen de estar atentos para consumirlos de forma apropiada, rotándolos de manera que no nos lleguen a caducar (ver más detalles aquí), podemos hacer esto de dos formas:

  1. Comprar productos que no caducan
  2. Realizar una conservación de alimentos a medio /largo plazo adecuada

En los siguientes párrafos vamos a centrarnos en algunas técnicas que nos permitirán abordar el segundo punto.

Técnicas de conservación de alimentos

Existen varias técnicas de conservación de alimentos que se pueden realizar en casa y que son útiles para prepararse para emergencias a largo plazo. Aquí te menciono algunas:

1) Desecación o Deshidratación

Consiste en eliminar el agua de los alimentos para evitar el crecimiento de microorganismos. Puedes deshidratar frutas, verduras, hierbas e incluso carnes mediante métodos como el uso de deshidratadores eléctricos, hornos convencionales a baja temperatura o incluso al sol.

Tanto en el caso de productos deshidratados como en el de otros productos secos a granel destinados al almacenamiento a largo plazo (el trigo, los frijoles, el arroz, el azúcar y otros productos secos) se puede sellar al vacío y almacenar en baldes del tamaño apropiado con absorbentes de O2 para que duren treinta años o más.

Un sellador al vacío es una buena inversión para cualquiera que se tome en serio sus raciones de emergencia. Sellar los alimentos en cantidades más pequeñas no solo los conserva por más tiempo, sino que te permitirá usarlos poco a poco, en lugar de tener que consumir los alimentos rápidamente una vez que has abierto un recipiente más grande.

2) Enlatado casero o conservas

Esta técnica implica cocinar los alimentos y sellarlos en frascos o latas herméticas para prevenir la entrada de aire y microorganismos. Puedes enlatar frutas, verduras, salsas, mermeladas e incluso carnes utilizando equipos específicos para enlatado, como un autoclave o una olla a presión.

Conservar alimentos en frascos de vidrio requiere un poco de aprendizaje y esfuerzo, pero te puede permitir conservar alimentos sabrosos y caseros durante años. Los productos enlatados correctamente se conservan mejor en lugares frescos y oscuros entre 10 y 21 °C y son seguros para comer durante años después del enlatado. En este artículo te contamos con más detalle cómo hacer un enlatado casero para conservar los alimentos.

Utiliza el sentido común al comer alimentos enlatados que han pasado su fecha de caducidad. Si se ve raro, huele mal o sabe mal, ¡no lo comas! Las señales de que los productos enlatados se han echado a perder suelen ser el hecho de que la lata está abultada o la tapa se ha destapado. Comprueba si hay moho o burbujas de fermentación en el interior. Si hay presión sobre el contenido que no estaba allí cuando se selló la lata o el frasco, suele ser una buena indicación de que la actividad bacteriana ha causado una reacción química y echado a perder el contenido.

3) Congelación

Congelar los alimentos es una de las formas más comunes de conservación de productos frescos como frutas, verduras, carnes y pescados para mantener su calidad por un período prolongado. Es importante utilizar bolsas o recipientes herméticos para evitar la formación de cristales de hielo y la contaminación cruzada.

Obviamente en este caso necesitarás garantizar que el alimento permanece congelado, lo que puede ser un problema en caso de que no dispongas del congelador adecuado o este no esté disponible si falla el suministro eléctrico, por ejemplo.

4) Fermentación

Esta técnica utiliza microorganismos beneficiosos para preservar los alimentos y mejorar su sabor y valor nutricional. Puedes fermentar vegetales como repollo para hacer chucrut, pepinos para hacer encurtidos, o incluso hacer yogurt casero a partir de leche. Para una explicación más detallada puedes leer este artículo.

5) Salazón

Consiste en cubrir los alimentos con sal para extraer el agua y evitar la proliferación de bacterias. Puedes salar pescados, carnes e incluso algunas frutas y vegetales. Es importante controlar la cantidad de sal utilizada y seguir las indicaciones adecuadas para evitar que los alimentos queden demasiado salados.

6) Ahumados

Esta técnica combina la exposición de los alimentos al humo con la deshidratación para preservarlos y darles un sabor característico. Puedes ahumar carnes, pescados, quesos e incluso vegetales utilizando un ahumador casero o una parrilla con tapa y virutas de madera aromática.

En todo caso, sea cual sea el método de conservación que utilices, recuerda establecer una estrategia de rotación adecuada. Es decir, tienes que tener previsto un mecanismo para ir consumiendo poco a poco los alimentos más antiguos (o con fecha de caducidad más próxima) y reponerlos con alimentos nuevos que pasarían a sustituir a aquellos, manteniendo así siempre en buenas condiciones el stock de alimentos que tienes previsto para emergencias. Para ello puedes seguir estos consejos para almacenaje.